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Compañías bananeras

Más del 90% de los bananos comercializados a nivel internacional son producidos en plantaciones de monocultivos de América Latina, África Occidental, y Filipinas. Estas plantaciones son controladas casi en la mayoría, únicamente por cinco compañías.

Las dos compañías productoras y comercializadores de banano más grandes están establecidas en EEUU. Estas son Dole Food Co. (anteriormente conocida como Standard Fruit) y Chiquita Brands Internacional (anteriormente conocida como United Fruit Company y después United Brands). Cada una representa casi más de un cuarto del comercio del banano comercializado internacionalmente. Después, se ubica Fresh Del Monte Produce, controlado por el grupo IAT establecido en Chile (cuyo capital se encuentra en los Emiratos Arabes Unidos) y controla un 15% del comercio bananero. La oficina central de Fresh Del Monte Produce se encuentra en Miami, EEUU. La cuarta compañía más grande exportadora de banano es Exportadora Bananera Noboa (de la marca Bonita) que forma parte del conglomerado ecuatoriano más grande. El Grupo Noboa controla un cuarto de las exportaciones ecuatorianas y por lo tanto un 9% del comercio mundial total. En quinto lugar, se ubica la compañía de fruta irlandesa Fyffes, con una participación alrededor del 7%. Fyffes ha logrado controlar casi el 20% del mercado de la UE-25 (en segundo lugar, después de Chiquita). Sin embargo, esta no tiene producción propia.

Debido a su tamaño, estas compañías son muy poderosas tanto en los países exportadores como es su país de origen. Actualmente, ponen a los países productores a que compitan entre ellos, presionando a los gobiernos para que acepten políticas favorables sobre impuestos corporativos, impuestos a las exportaciones, acceso preferencial a créditos y desregulación de políticas sociales y ambientales. Por ejemplo, en 1.992,  el gobierno de Panamá, que intentó aumentar el salario mínimo, tuvo que dar un paso hacia tras cuando Chiquita amenazó con terminar sus contratos con productores locales. En 2.005, Dole y Del Monte amenazaron con salir de Costa Rica si el gobierno no cambiaba su posición con respecto al régimen de las importaciones de la UE. La amenaza fue suficiente para que el gobierno de Costa Rica de un cambio total en su posición. Sin embargo, Fyffes es la única compañía comercializadora y no tiene producción, con una influencia considerable sobre Belice y en Surinam (hasta cuando la industria fue reestructurada en 2.004). La influencia de Dole en los gobiernos de Camerún y Costa de Marfil es también muy fuerte.  Las compañías tienen una gran influencia muy similar en paises industrializados sobre el cumplimiento de políticas de comercio y alimentos. Por ejemplo, Chiquita, al inicio, estaba en contra del régimen de las importaciones europeas que EEUU presentó a la OMC en 1.995.

Las tres grandes compañías multinacionales bananeras y Noboa están integradas verticalmente hacia arriba en la cadena. Esto significa que son dueños o contratan plantaciones, que son dueños de transporte marítimo y facilidades de cosecha y tienen sus propias cadenas de distribución en países consumidores (todos los anteriores en EEUU). Esto les da considerables economías de escala y pueden vender banano dólar en mercados del norte a precios muy bajos. Tienden a ingresar al país beneficios obtenidos en el exterior. Con respecto a cifras provenientes del Instituto Francés de Investigación, CIRAD, solamente 12% del precio final de mercado permanece en los países productores. Una proporción incluso más pequeña para los pequeños productores (5-7%) o a trabajadores bananeros (1-3%)

En los últimos años, estas grandes compañías han intentado, como regla general, dejar de ser propietarios de las plantaciones, a favor de los contratos de abastecimiento garantizados con productores a mediana y gran escala en países donde operan. Entre otros beneficios, permite que las oficinas principales con sede en el norte, pasen sus responsabilidades por las condiciones laborales y ambientales a los productores locales.

Las prácticas llevadas a cabo por las grandes compañías bananeras no varían de manera substancial entre compañía y compañía. Sin embargo, algunas han mostrado más seriedad en cuanto a temas éticos, sociales y ambientales en los últimos años. Sin embargo, la realidad económica de la actual “carrera hacia el fondo” significa que el negocio de producir grandes cantidades de bananos baratos sin imperfecciones favorece métodos muy intensivos de producción incluyendo la utilización de grandes volúmenes de químicos (ubicado en segundo lugar solamente en cuanto a cantidad después de la industria del algodón). A menudo, las condiciones de trabajo son pobres, especialmente existe falta de libertad para que los trabajadores se organicen en sindicatos independientes y para negociar contratos colectivos con sus empleadores. También existen bajos salarios los cuales, en muchos países, no cubren las necesidades básicas de las familias de los trabajadores. Adicionalmente, los trabajadores tienen que cumplir con largas jornadas de trabajo y se exponen a químicos peligrosos.

Los sindicatos independientes de trabajadores a lo largo de América Latina han sido victimas de ataques tanto de las compañías transnacionales bananeras y también de productores independientes. Despidos, cierre de plantaciones, renegociaciones de contratos, falsas demandas y cargos criminales falsos levantados en contra de líderes sindicales, incluso violencia, se han convertido en el orden del día en varios países.  (Véase en la sección costos sociales y ambientales y el movimiento sindical).

En mayo del 2.000, los gerentes de Dole, Del Monte y Chiquita (a excepción de Fyffes) se han reunido por primera vez con los representantes sindicales de América Latina y Filipinas para tratar de solucionar la crisis emergente. Las compañías y sindicatos han acordado establecer el “Comité Permanente” que se reunirá por lo menos dos veces al año. A pesar de que esto fue un paso en la historia, solamente Chiquita ha cumplido con esto, firmando un acuerdo con COLSIBA (Coordinadora Latinoamericana de Sindicatos Bananeros) sobre los derechos de los trabajadores y con la UITA (Unión Internacional de Trabajadores de la Alimentación, Agrícolas, Hoteles, Restaurantes, Tabacos y afines) en junio 2.001. Se necesita más presión sobre las compañías para que tomen estos temas seriamente. (Véase la sección alternativas para el futuro)

Cambio del poder

A pesar de que las compañías multinacionales de frutas todavía tiene una influencia muy fuerte, existe una creciente presión por parte de los actores “en contra de la corriente” en la mayoría de los países consumidores, con el fin de limitar su poder, especialmente de los grandes minoristas. Estas compañías (véase en la sección supermercados), especialmente en América del Norte y Europa, actualmente fijan los precios, mientras que en el pasado, lo hacían sus abastecedores y las compañías de fruta, los cuales tenían la última palabra. Actualmente, los grandes minoristas están intentando alterar el comportamiento de sus abastecedores a través de códigos de conducta, pero sin, por lo menos hasta ahora, estar preparados para pagar el precio.

Una crisis económica, provocada por la sobreproducción en la industria, ha golpeado duramente a todos los actores de la cadena de abastecimiento del banano. Desde finales de 1.998, la respuesta de las multinacionales ha sido recortar las operaciones y reducir los salarios y beneficios otorgados a los trabajadores. Los únicos actores en la cadena que van hacer grandes ganancias con sus ventas de banano son los supermercados, especialmente en Gran Bretaña, Irlanda y Francia, donde los márgenes de los minoristas se encuentran bajo menos presión de las llamadas cadenas “de gran descuento” como Aldi, Lidl y Netto. Incluso, después de la reciente ronda de guerra de precios entre minoristas en el Reino Unido, los supermercados toman entre el 35 y 40% del precio al consumidor, comparado con aproximadamente 2% destinado a pagar salarios para hombres y mujeres trabajadores quienes realizan el trabajo más duro dentro de las plantaciones.

Sin embargo, las multinacionales permanecen siendo grandes compañías. Por ejemplo, el ingreso total de exportaciones de banano de los países ACP más importantes es equivalente a solamente el 15% de las ventas de banano de Dole. El ingreso total de las tres compañías más grandes suma un total de todos los ingresos provenientes de las exportaciones del África y Caribe (juntando a todos los sectores).

Las estructuras exactas de las multinacionales fluctúan continuamente, ya que las compañías y subsidiarias son compradas y vendidas. El cambio del régimen de la UE  a un sistema únicamente arancelario (enero 2.006), ha conllevado a una reevaluación de sus activos llevada a cabo por compañías. Estan bajo la presión de salir de un país donde las normas ambientales y sociales son relativamente altas hacia países donde los controles legislativos son débiles y con una gran ausencia de sindicatos independientes.

 
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