Aquilles Rivera – Trabajador piñero costarricense y activista de SITRAPINDECO

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Aquilles es activista del sindicato SITRAPINDECO (Sindicato de Trabajadores de PINDECO). Trabajaba en una plantación de Pindeco, filial de la Corporación Del Monte, en la zona sur pacífica de Costa Rica. Del Monte y Pindeco juntos proporcionan aproximadamente el 50% de la piña costarricense vendida en supermercados europeos.

“Trabajé para Pindeco durante 8 años y durante ese periodo llevé a cabo varias funciones; entre ellas recogía la fruta, aplicaba agroquímicos y trabajaba en la planta de embalaje. El trabajo era muy duro. Nos pagaban por hora pero teníamos objetivos que había que alcanzar durante esas horas. Por ejemplo, teníamos que recoger una cantidad determinada de piñas cada día. Los objetivos eran siempre inalcanzables y poco realistas. La situación se ha empeorado más aún ya que hoy en día se paga por pieza recogida en vez de por hora.    

En el año 2000 decidimos formar un sindicato para intentar mejorar las condiciones de los trabajadores de Pindeco, fue entonces cuando fundamos SITRAPINDECO. Cada año íbamos  incrementando el numero de afiliados hasta que por el año 2007 ya teníamos 125 miembros. Sin embargo, la represión por parte de la empresa era cada vez más fuerte.

Los afiliados se enfrentaban a la discriminación y persecución a diario; les cambiaban a los trabajos peor remunerados o con más contacto con los agroquímicos y a veces despedían  a miembros sin motivo alguno. Luego empezaron los despidos en masa; la empresa despediría a unos 100 trabajadores a la vez para “reducir gastos en personal por razones de mercado” pero después volvería a emplear a los mismos trabajadores excepto a los afiliados al sindicato. Era una táctica para excluir a los sindiclistas de la mano de obra.

En 2009 denunciamos a Pindeco y al Ministerio de Trabajo, y el 7 de mayo tuvimos la oportunidad de presentar nuestras demandas sobre derechos laborales y persecución sindical ante un tribunal. Sin embargo ni Pindeco ni los jueces comparecieron en los juzgados. Después, el día 9 de mayo, las oficinas de SITRAPINDECO fueron destrozadas; destruyeron nuestro ordenador, nuestra impresora y todos nuestros archivos y documentos. El día 11 de mayo me amenazaron de muerte a punta de pistola si no retirábamos la denuncia sobre las condiciones en las plantaciones de Pindeco.  

Hoy en día SITRAPINDECO sólo tiene 8 miembros – la empresa ha destrozado el sindicato por completo. Sencillamente no tenemos los recursos necesarios para luchar contra una empresa tan grande y poderosa”.

29 de marzo 2010