Viera Sanchez Santos Jeuoia, CEPIBO (Comercio Justo)

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“Los trabajadores son tan perseguidos  que tienen miedo de presentar sus quejas. Como resultado mis amigas son calladas y muy tímidas, no dicen nada. Viven con el miedo de ser despedidas por sus acciones. Yo sin embargo,  me expreso, y lo hago por mis colegas y por mí misma.”

¿Cómo describiría las condiciones de trabajo de las mujeres?

Yo diría que como mujeres trabajadoras somos marginadas. No nos dan los materiales adecuados. Fumigo pero no tengo botas. Si nos quejamos o decimos algo somos marginadas, seriamos despedidas, o nos trasladarían de un equipo de trabajo a otro; hasta  el almuerzo que  se nos proporciona  ya no nos llega.

¿Cómo describiría su experiencia como miembro de un sindicato y trabajadora?

Yo soy miembro de un sindicato y la gente es perseguida por ésto. Los trabajadores son tan perseguidos  que tienen miedo de presentar sus quejas. Como resultado mis amigas son calladas y muy tímidas, no dicen nada. Viven con el miedo de ser despedidas por sus acciones. Yo sin embargo,  me expreso, y lo hago por mis colegas y por mí misma. Por eso soy la única mujer a la que le trasladan de un equipo de trabajo a otro. Hombres y mujeres son miembros. De hecho, a un amigo de mi equipo de trabajo le despidieron por quejarse a la compañía. Le despidieron a pesar de que era miembro de un sindicato.

Los sindicatos son importantes porque defienden tus derechos y los de todos los trabajadores. Cada uno tiene una voz y un voto para presentar reclamaciones. También ayudan a informar a los trabajadores sobre sus derechos y la ley. En muchos casos, nuestros empleadores intentan a poner en peligro nuestra situación y nosotros obtenemos consejos del sindicato para saber como reaccionar frente a estos abusos.

¿Cómo se imagina un “trabajo decente” en su lugar de trabajo?

Me gustaría que todos los supervisores fueran completamente capacitados y educados antes de darles tal responsabilidad. Creo que una persona mejor capacitada sabría como tratar y como dirigirse a los trabajadores.

Por el contrario, algunas personas que he conocido no son capacitadas y usan lenguaje ofensivo cuando nos hablan. Sin ningún motivo nos insultan, a nosotros los trabajadores. Además creo que personas bien capacitadas nos escucharían y sabrían apreciarnos. Actualmente, los supervisores nos humillan y no nos aprecian. Dicen cosas como: “Este no es bueno. Voy a despedirle”. Hay muchas personas que dependen únicamente de ese trabajo y no tienen más opción que soportar el abuso.  

La mayoría de mis compañeros de trabajo tienen miedo de expresar su opinión. Yo no. Por un buen tiempo seguían diciéndome que querían despedirme, una y otra vez. Hasta que cuando asumí una posición dentro del sindicato, ellos pararon de amenazarme. Ésto fue bastante reciente.

No nos tratan como personas. Al llegar al trabajo, no se molestan en saludarte. Solo tratan de hacerte quedar mal por cualquier pequeño motivo. Pero aunque la vida cotidiana de una trabajadora es muy difícil, todo es parte de intentar  mejorar nuestra calidad de vida. Todo se hace por el bien de nuestros hijos, por su educación.

Photo: Barbora Mrazkova, Nazemi, Czech Republic