Anneth Cubillio Anguro - Trabajadora piñera de Costa Rica, Pindeco (Del Monte)

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Antecedente: Anneth es un miembro no sindical que trabaja en la plantación San Pedro, perteneciente a Del Monte Corporation, en la zona Sur Atlántica de Costa Rica. Del Monte y su empresa filial Pindeco juntos producen aproximadamente el 50% de las piñas Costarricenses en el mercado Europeo.     

Yo trabajaba en la fábrica de empaques de piñas. Llevaba un mes de embarazo cuando me botaron del trabajo; me sentía enferma así que fui al baño y mi tía y una colega me acompañaron para ver si estaba bien. El encargado nos escucho hablar entre nosotros y ocho días después me botaron; a las ocho de la mañana del 22 de enero del 2010.

No podía solamente aceptar que me botaran y no hacer nada; en la ley no se le permite despedir a una mujer por estar embarazada así que decidí apelar a la administración del monte y a un miembro del Comité Permanente. Me amenazaron, si llevaba el asunto al ministerio de trabajo botarían a toda mi familia que aun trabajaba en la plantación.

Era una decisión difícil pero quince días después decidí ir al ministerio de trabajo en Guapiles para formar una denuncia, aunque mi esposo estaba en contra por si acaso botaaban a otros miembros de la familia. Cuando llegué al ministerio me dijeron ¡que no me podían  atender ya que solo recibían a mujeres embarazadas los viernes!  

Esa misma tarde a las diez sufrí un aborto no provocado. Había mucha sangre, era horrible (llorando). El próximo día fui al doctor, dijo que perdí el bebe a causa del estrés a que me sometieron. Además me mandaron a un sicólogo.
Estaba bastante estresada y disgustada pero necesitaba trabajo así que llame a la compañía a ver si me devolvian el trabajo ya que no estaba embarazada. La respuesta de la administración era ‘como puedes regresar al trabajo si no puedes cuidar a tu propio bebé. No sirves para nada, solamente para la cocina.’

No soy la misma mujer de antes. No quiero que a otras mujeres les pase igual, fue tan terrible. Amenazaron no solo a mí sino a mi familia. Tres familiares siguen trabajando allí y sé que todos serán botados. Era el once de marzo cuando botaron a mi tita – una madre soltera con dos hijos.

Simplemente no quieren mujeres en la fábrica de empaque. Los jefes dicen que los hombres son más fuertes y rápidos resultando en mejores ganancias; ‘no tienen problemas de casa, no toman incapacidad por maternidad, se enferman con  menos frecuencia.’ Las trabajadoras sufren discriminación y abuso todo el tiempo. Un ejemplo es cuando una de mis colegas se le cayó una piña de la cinta transportadora. Al bajar a recogerlo el jefe fue por detrás, la agarro y la tiro hacia él y después puso sus manos en los genitales de ella e hizo pretender hacerle sexo  por detrás, delante de todos en la fábrica de empaque.’     

30 de febrero del 2010