Gustavo Murillo – Trabajador bananero Ecuatoriano

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Gustavo Murillo – trabajador de la plantación bananera Los Álamos de Ecuador. Esta entrevista se llevo a cabo el 17 de mayo del 2002 – el día después  de dos ataques contra trabajadores en huelga. Fuente: Jan Nimmo – www.greengold.org.uk.

Mi nombre es Gustavo Murillo. Nací en la ciudad de Guayaquil el 25 de marzo de 1977. Comencé a trabajar en la plantación Los Álamos hace cuatro años, con la esperanza de mejorar la vida de mi familia.

No tenemos uniformes, comida es escasa, inadecuada y no lo suficiente para mantener la gente que hace este tipo de trabajo. Con respeto a la salud no hay doctor especializado. El jardinero ha asumido la responsabilidad de doctor, no tiene ninguna cualificación. A menudo el capataz acosa  sexualmente a las mujeres de la planta de empaque. He visto como cuando al jefe le gusta a una mujer que trabaja allí, la obliga a estar con él. No tiene alternativa – si no accede no recibe su salario. También maltratan a los hombres; los suspenden de trabajo… y les pagan un salario que está entre los más bajos de América Latina.   

Salarios bajos, mala comida, sin cuidado de salud, sin la provisión de herramientas para el trabajo, y abuso de los jefes. Todo esto se ha acumulado, poco a poco.  Hace unos tres meses, los compañeros  decidieron tomar acción y poner fin al abuso. Allí es cuando organizaron el sindicato que no le gusto en nada al Señor (Noboa).  

Paramos de trabajar, formamos un sindicato, y en el 16 de mayo del 2002 algo ocurrió que cambió muchas de nuestras vidas. Llevábamos como 10 días en huelga. Pacíficamente tomamos las instalaciones en la plantación. Estábamos en guardia y algunos estábamos durmiendo relajadamente en los cuartos. Nunca pensamos por un momento que lo que te voy a contar iba a ocurrir.

Hombres enmascarados, hombres armados, hombres insultando,  entraron de sopetón a nuestros cuartos. Nos sacaron de los cuartos a empujones. Nos asaltaron físicamente  y verbalmente. Ni nos dieron nuestra ropa para vestirnos. Nada. Nos maltrataron y nos humillaron. Nos obligaron  a arrodillarnos. No nos dejaron ver  sus caras. Nos metieron en camionetas uno encima de otro. Nos llevaron a un edificio donde nos encerraron. Nos tiraron agua, gas lacrimógeno, nos insultaron y nos acosaron. Luego nos metieron en un contenedor de bananas.  Si lo encierran a uno en un contenedor como ese el aire se acaba en 10 minutos. Nos pusieron en la parte de atrás. Estos hombres dijeron que nos iban a matar y botarnos. Estábamos con el miedo de morir. Nos iban a llevar en esta camioneta a una destinación desconocida.

Algunos de los compañeros quienes escaparon avisaron a la policía local. Un carro de patrulla llegó. Sabiamente bloquearon el camino con un bus y previnieron un crimen que estaba por realizarse, aunque ya por allí era un crimen.

Llevamos los heridos lo más rápido posible a Naranjal (el hospital). Un compañero (Mauro Romero) había sido disparado. Muchos compañeros  estaban heridos desde la primera hora, mujeres acosadas sexualmente, sus partes privadas manoseadas, su ropa rasgada y robada. Estos hombres vinieron a robar. Muchas de nuestras pertenencias habían desaparecido.     

No creo que haya lugar en este mundo donde traten la gente de la forma tan mala como nos han tratado a nosotros. Sería muy triste si esta huelga no se acordara en nuestro favor. No por el dinero si no por el esfuerzo y la sangre derramada. Espero que este hombre (Álvaro Noboa) no piense solamente que queremos su dinero. Lo que queremos es un trato justo. Queremos que respete nuestros derechos…  eso es todo.