Respeto y dignidad para las trabajadoras agrícolas

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En Honduras, los melones representan el 11% de las exportaciones agrícolas.  Se cultivan principalmente por mujeres, que representan dos tercios de los trabajadores.  Violaciones de los derechos humanos en la industria son numerosas e incluyen contratos precarios, jornadas largas de trabajo, sueldos por debajo de la mínima nacional, discriminación y virtualmente acceso inexistente a los servicios de salud.  En este Día Internacional de la Mujer, nuestro socio COSIBAH (1) ha hecho un llamamiento a la compañía multinacional de fruta, Fyffes, de asegurar que su principal subsidiaria en Honduras, Suragro, respete los derechos de sus trabajadores.  COSIBAH también pide que el Ministerio de Trabajo haga cumplir la aplicación efectiva de las leyes laborales en la industria.

Fyffes, una de las multinacionales más grandes en el sector de las frutas, históricamente productores y exportadores de bananas, ha ampliado su comercio para incluir melones y piñas, que ahora representan un tercio de sus ingresos.  Fyffes se enorgullece de suministrar frutas de primera clase que se obtienen con respeto al medio ambiente y los productores.  Sin embargo, las mujeres que trabajan en las plantaciones de melón de su subsidiaria en Honduras, Suragro, se preguntarán con cuanto respeto se las tratan.

En agosto del 2011, COSIBAH inició una investigación sobre las condiciones de los trabajadores agricultores de 600 viviendas en Choluteca y Valle, las principales áreas de producción en Honduras.

La investigación reveló que las mujeres empleadas son en su mayoría jóvenes madres solteras con 4-5 hijos que mantener.  Los melones se cultivan en invernaderos sobre una base estacional entre los meses de abril y septiembre, y todas las mujeres son empleadas en puestos temporales.  Solo los hombres son empleados en puestos de gerencia y que ofrecen la única oportunidad de empleo permanente en el sector.  Los sindicatos no pueden organizarse y defender los derechos de las mujeres en este tipo de empleo precario, con poco conocimiento de sus derechos, y los empresarios activamente reprimen la libertad de afiliarse a un sindicato.

A los trabajadores se les paga menos del 70% del salario mínimo nacional, que es en si misma muy por debajo de un salario digno.  Las jornadas laborales son largas – a veces las mujeres deben despertarse a las 3 de la madrugada para viajar a su lugar de trabajo y vuelven entre las 8pm y 10pm – y no se les paga horas extras.

Una abrumadora mayoría de las mujeres carecen de acceso a la protección eficaz de la seguridad social.  Sin embargo, los accidentes en el trabajo (particularmente relacionado con el uso de maquinaria) y los problemas de salud, causados por el uso intensivo de agroquímicos (enfermedades respiratorias, problemas de la piel y la visión) son comunes, y agravadas por la falta de equipo de protección adecuada.

Aunque el acceso al sistema nacional de seguridad social debería ser garantizado, a menudo los empleadores no pagan las contribuciones, por lo tanto, les niegan a las mujeres acceso a los servicios, en particular los servicios de salud.  Donde haya acceso a la atención medica privada, los servicios médicos están demasiado lejos para responder a tiempo a los accidentes en las plantaciones. Suragro hace poco para proteger la salud de los trabajadores, a menos que reciba presión externa para hacerlo.

Por ejemplo, una trabajadora, Agustina Álvarez, tuvo un dedo amputado como consecuencia de un accidente en el trabajo,  pero solo pudo obtener la compensación económica a la cual tenia derecho por ley a causa de la presión que ejerció COSIBAH.

Suragro es el mayor empleador en la industria del melón, sin embargo es lamentablemente el violador más persistente de los derechos de los trabajadores, especialmente con respecto a la discriminación de género, incluyendo el despido de mujeres embarazadas, que posteriormente son negadas sus derechos de maternidad.

COSIBAH y COLSIBA (Coordinadora Latinoamericana de Sindicatos Bananeros) están solicitando solidaridad internacional para apoyar su demanda que Fyffes y el Ministerio de Trabajo acepten la responsabilidad para las condiciones laborales de las mujeres en la industria del melón y que aseguren que esto sean mejorados considerablemente.

¡Involúcrate!

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