¡Paren a los supermercados de abusar su poder de compra con Hagamos Justas las Frutas!

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‘Paren a los supermercados de abusar su poder de compra’ es el llamado de la campaña de Hagamos Justas las Frutas que quiere que los supermercados, siendo los actores más poderosos en la cadena de suministro, paguen precios justos a sus proveedores.  Los consumidores a través de Europa se están movilizando para pedirle a Barroso para la regulación dentro de la CE de las prácticas de compra de los supermercados, a través de un Código de Práctica que sea cumplida y controlada por un defensor del pueblo.

Las bananas y las piñas son las frutas más comercializadas en el mundo.  La mayoría crecen en grandes plantaciones para, o la propiedad de, compañías de frutas grandes tales como Chiquita, Del Monte y Dole.  Estas empresas se encuentran bajo presión de los supermercados de proveer fruta barata.  En America Latina y en África millones de personas dependen de este comercio. El costo verdadero de producir esta fruta tropical es a menudo pagado por los trabajadores, sus familias y el medio ambiente.  Comprando fruta fresca en supermercados, el contacto más cercano que tenemos con países productores, y las opciones que tomamos como consumidores puede tener un impacto directo sobre como se emplean y se pagan a los trabajadores y como tratan su medio ambiente.

Los supermercados pueden lograr beneficios sustanciales apretando a los proveedores y pagando precios insosteniblemente bajos para las bananas y piñas.  Las guerras de precios en los supermercados con las bananas, y últimamente las piñas también, continúan a bajar precios cada vez más, alentando sueldos mas bajos, condiciones laborales pobres, abusos de los derechos laborales, normas inadecuadas de salud y seguridad y protección ambiental débil.

Cinco cadenas de supermercados controlan el 70%-80% del sector minorista de comestibles en el RU, Alemania y Francia con la creciente concentración del mercado en la Republica Checa también.   Los supermercados usan su poder de compra no solo para imponer precios bajos sino que también pueden pedir descuentos retroactivos, demorar pagos y amenazar con dejar de comprarles a ciertos proveedores.  Ya que la cuota de mercado de comestibles se concentra en las manos de un menor numero de comercios, los proveedores no tienen otra opción que aceptar tales condiciones.

La política de competencia existente a nivel nacional y dentro de la UE, no cubre abusos a nivel adquisitivo y su impacto sobre proveedores afuera de la UE, mientras que la legislación nacional no se puede usar efectivamente contra los supermercados para tener en cuenta el impacto que tienen sus prácticas de compra en regiones exportadoras a través del mundo en desarrollo.  Muchos de los supermercados han desarrollado políticas corporativas de responsabilidad social para hacer frente a normas sociales y ambientales a través de sus cadenas de suministro, y se han suscrito a una serie de iniciativas voluntarias.  Sin embargo, los trabajadores y sus sindicatos han reportado poco o ningún cambio como resultado.

‘No puedo darles de comer a mi familia a pesar de trabajar 6 días a la semana.  Las horas largas, el calor y los daños físicos del trabajo me dejan exhausto, pero no hay otros trabajos.  Seguramente la gente que compra la fruta que cosechamos no conocen la verdad de cómo tenemos que trabajar’.  Ricardo Peña, trabajador en una plantación bananera en Costa Rica*

En 2008 una Declaración Escrita, firmada por 436 MPE’s solicitándole a la Comisión Europea que investigue los impactos negativos del poder de compra de los supermercados, fue adoptado.  Como resultado, la Comisión Europea está desarrollando un Código de Prácticas que podría alentar a los supermercados de mejorar sus prácticas de compra.  Este es un momento crucial para presionar a la CE en crear un Código de  Prácticas que es aplicable a los proveedores extranjeros e indirectos, y por lo tanto podría abordar como los abusos del poder de compra afectan negativamente las condiciones de los trabajadores en las plantaciones y pequeños agricultores.  Para ser efectivo, el Código de Prácticas necesita ser cumplido y seguido por un cuerpo independiente, que pueda tomar quejas anónimas y así superar el actual clima de miedo entre los que proveen comestibles a los supermercados.

Un Código de Prácticas y un cuerpo que lo aplique representaría un avance PERO la política de competencia existente en la UE no cubre abusos de poder de compra y su impacto sobre proveedores afuera de la UE.  Creemos que hay que re-pensar la ley de competividad para que nueva legislación de la UE pueda asegurar que la gente que produce los comestibles en los estantes de nuestros supermercados sean tratados y compensados justamente por su trabajo’.  Jacqui Mackay, Coordinadora Nacional, Banana Link.

Hagamos La Fruta Justa le está pidiendo a los consumidores que le reclamen a la CE que inicie una revisión completa de la ley de competividad, ya que es la única forma de corregir las consecuencias devastadoras para los trabajadores de los países proveedores del crecimiento en el poder de compra no regulada de los supermercados.  Simultáneamente, hacer frente al problema del poder de compra de los supermercados, así como buscar la forma de mejorar sus prácticas de compra, proporciona la mejor oportunidad de crear cadenas de suministros más justos para el beneficio de los trabajadores, pequeños agricultores y sus comunidades.  La petición será presentada a la Comisión Europea en Bruselas en Junio.

Firme la petición

Lea el comunicado de prensa.