Fairtrade

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En 1996, sólo 2.500 de los aproximadamente 10 millones de toneladas de bananos comercializados a nivel mundial, fueron vendidos bajo términos de comercio justo.  Ninguno de éstos estaban disponibles en Gran Bretaña (GB), y ningún supermercado los abastecía. Estos bananos ‘alternativos’ solo se vendían en tiendas independientes o a través de cooperativas de consumo en Alemania, Suiza, Bélgica y Japón.

Gracias a una acción concertada por parte de los consumidores, de las alianzas internacionales de sindicatos, de las asociaciones de agricultores y  de las organizaciones no-gubernamentales, los bananos que llevaban una garantía de ‘comercio justo’ en su etiqueta ya se encontraban en los supermercados de trece ciudades europeas en abril de 2002.  En la actualidad, los bananos de comercio justo representan cerca del 2% del total del comercio mundial de bananos y por lo menos uno de cada cuatro bananos vendidos en GB lleva la marca.

La introducción de una única marca internacional de comercio justo

Hasta el año 2002, los bananos de comercio justo se vendían a los consumidores británicos usando la etiqueta ‘Fair Trade’ y en Suecia, bajo el nombre de ‘Rattvisemarkt’.  En el resto de Europa, Norteamérica y Japón, se usaban etiquetas nacionales que llevaban el nombre de sus distintas fundaciones ‘Max Havelaar’ o ‘Transfair’.  Desde el 2000, sin embargo, hay  una única marca de comercio justo utilizada por casi todas las iniciativas nacionales de etiquetado.  Estas etiquetas garantizan que los bananos sean producidos usando ciertas normas y que el productor reciba un precio justo, además de una prima por invertir en mejoras sociales y medioambientales.

El órgano encargado de establecer y supervisar estas normas sociales y medioambientales es FLO (La organización paraguas global para el Comercio Justo) y desde 2003 su brazo certificador es FLO CERT Ltda.  FLO Internacional reúne 20 iniciativas nacionales de etiquetación en Europa, Norteamérica, Japón y Australia.  FLO certifica a las organizaciones de productores, tanto a agricultores como a plantaciones pequeñas, y registra los comerciantes que deseen vender bananos etiquetados.  El coste de la certificación y del seguimiento es compartido entre las compañías que tienen licencia para usar la marca en los mercados de consumo y las mismas organizaciones de productores. Los productores certificados son supervisados regularmente en el cumplimiento de sus prácticas laborales de acuerdo con las normas sociales y medioambientales establecidas por FLO.

El sistema de comercio justo incorpora el principio de ‘internalización de costes’ (i.e. incluir el coste de los derechos sociales y la protección ambiental dentro del precio pagado por el consumidor).  Bajo el criterio de FLO, se garantiza a los productores un precio mínimo que se calcula para cubrir los costes totales de producción, además de un margen razonable para satisfacer las necesidades básicas.  También se paga una prima sustancial que se puede utilizar para mejoras sociales y medioambientales.

En el caso de las organizaciones de agricultores pequeños, los miembros deciden democráticamente como gastar la prima en su comunidad.  En las plantaciones grandes certificadas por FLO, la prima va en beneficio de los trabajadores, que son alentados para organizar sindicatos independientes.

El criterio social también incluye una gama de otras normas laborales internacionales así como las necesidades de salud y seguridad.  Las organizaciones deben trabajar para eliminar todo tipo de discriminación sexual.  Además, los productores se comprometen a minimizar las aplicaciones de químicos, proteger el agua, la tierra y la fauna, y también reducir y/o hacer el compostaje de residuos.

A fines del 2010, se exportaron bananos frescos, rebanadas secas de banano y puré  por las asociaciones pequeñas de agricultores, o por las cooperativas y las plantaciones en Ecuador, la República Dominicana, Colombia, St. Lucia, St. Vincent, Dominica, Grenada, Ghana, Costa Rica, Panamá, Perú y Brasil.  Todas las organizaciones en la República Dominicana y Perú, así como algunos en Ecuador, producen bananos orgánicos certificados.

Los Desafíos

El comercio justo fue inicialmente diseñado para asegurar acceso al mercado de las organizaciones productoras pequeñas; sin embargo, muchos productores pequeños han sido apartados, debido a los precios bajos y a la desigualdad estructural de las industrias de la fruta tropical. Un número creciente de plantaciones – y por lo tanto de trabajadores – están siendo certificados.  Creemos que los trabajadores deberían poder beneficiarse del comercio justo tal y como lo hacen los productores pequeños.  Sin embargo, FLO ha sido recientemente  objetivo de crítica pública en Europa y Latinoamérica, debido a la falta de libertad sindical en ciertas plantaciones certificadas de Latinoamérica.  FLO está llevando a cabo una reforma de las normas sobre mano de obra contratada, y también está trabajando en la incorporación de un “salario digno” para los trabajadores (que cubra el coste de la comida, de la educación, de los viajes, de la vivienda, de la vestimenta y de las actividades culturales) dentro del precio mínimo pagado por  los bananos certificados. Banana Link, conjuntamente con sus socios en el Sur, participa activamente en estos esfuerzos con el fin de asegurar que la marca ’Fair Trade’ garantice que los trabajadores de las plantaciones certificadas tengan la libertad de unirse a un sindicato independiente y ganar un salario digno.  También presionamos a los supermercados para alentarles a vender bananos de comercio justo, una proporción significativa proviene de agricultores pequeños, particularmente de las Islas Windward en donde casi todos los agricultores bananeros son certificados en comercio justo.

Visite la Fundación Fairtrade para aprender más sobre comercio justo – cómo funciona, los problemas que aborda y los productores a los que certifica.

Baje el artículo ‘Quitándole la corteza al comercio bananero’ de Alistair Smith, el Coordinador de Banana Link Internacional, que examina la primera década de bananos certificados en comercio justo en GB.

 

Fotos: Bananero, República Dominicana