El informe de Oxfam apunta a las industrias de frutas tropicales de Ecuador y Costa Rica

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Banana Link, nuestro socio en la campaña Make Fruit Fair! Ha publicado un informe Sweet Fruit, Bitter Truth (en alemán) alegando a las condiciones inhumanas en muchos cultivos de piña en Costa Rica y en operaciones de banano en Ecuador, apuntando la responsabilidad final al líder de consumo Alemán. El informe ha provocado conflicto de opiniones entre Oxfam Alemania y Alianza para Bosques. Según el artículo de abajo, reproducido de www.freshfruitportal.com
 
En el artículo, la ONG alega salarios bajos, exposición peligrosa a pesticidas y condiciones de vida inhumanas en una serie de cultivos, basándose en 42 entrevistas con trabajadores en Costa Rica y 180 en Ecuador. 
 
Oxfam señala como a pesar del aumento de los costes, los precios de la piña cayeron un 45% entre el 2002 y el 2014, llevando a preguntas sobre que significaría esta reducción para el bienestar del trabajador. 
 
Los entrevistados por la ONG trabajaron en cultivos de piña afiliados con Agricola Agromonte, Finca Once, Dole Costa Rica y cultivos de banano afiliados con Palmar, Rainforest Alliance, Matias Plantage/ Tropical Fruit Export S.A., Reybanpac y WWF/ Edeka.
 
El artículo también hacía referencia a otros actores de la cadena de suministro que obtienen productos de algunas de estas compañías, incluyendo Afrikanische Fruchtcompagnie GmbH, Cobana/Fruchtring, Univeg, Staay Hispa, OGL Food Trade Lebensmittelvertrieb y Edeka Fruchtkontor.
“Somos los esclavos de la industria de piña. Hacen con nosotros lo que quieren. Nos despiden y nos ponen bajo peores condiciones otra vez”, el articulo cita lo que supuestamente dijo un trabajador de Finca Once. 
 
Finca Once fue uno de los dos productores en responder formalmente a las cartas de Oxfam, siendo el otro Tropical Fruit Export S.A. El presidente de Finca Once, Oscar Arias dijo que él y sus ejecutivos estaban horrorizados por la investigación del artículo. 
 
En su respuesta, Arias admitía que el había impedido el acceso de los representantes del comité al cultivo, pero dijo que esto se lo debía a los trabajadores y clientes ya que “nadie tiene acceso al lugar”. 
“Apenas puedo pensar lo que pasaría si todo el mundo pudiera entrar en la plantación”. 
 
Arias también dijo que los campos eran rociados con pesticidas cuando los trabajadores no estaban dentro, lo cual limitaba el contacto entre los pesticidas y las personas.
En su respuesta, Oswaldo Menéndez  dijo que no había ningún registro de que un representante de Oxfam hubiera visitado la plantación Matias. 
 
“Matias es una plantación que respeta las leyes de Ecuador, la declaración de que el salario no es suficiente para alimentar a una familia es subjetivo”, dijo Menéndez. 
 
“Los trabajadores tienen un nivel de salario diferente dependiendo del trabajo pero nadie gana menos del salario mínimo establecido por el gobierno”, dijo, negando que los trabajadores habían hecho más horas de las que debían y no habían sido pagados por ello. 
 
“El salario está fuertemente regulado en Ecuador por lo tanto esta alegación es completamente infundada”. 
 
En términos generales la ONG alegaba un “clima de miedo” dentro de las plantaciones de banano en Ecuador para cualquiera que hablara sobre sindicatos, con casos de despidos cuando se establecían sindicatos y la existencia de una lista negra de miembros de sindicato.
Menendez dijo que su empresa no estaba en contra de los sindicatos pero sus trabajadores no habían formado ninguno. 
 
“La plantación no está haciendo nada para parar que formen uno”, dijo.
 
Oxfam también alegaba que los hombres ganaban salarios tres veces más altos que las mujeres en Matias Farm; otro hecho que Menéndez negó. 
 
En otra respuesta, la Alianza para Bosques y la Sustainable Agriculture Network (SAN) dijo que se tomaban las alegaciones del informe seriamente.
 
“Reunir los desafíos de la protección medioambiental, los derechos de los trabajadores y la mejora de los medios de vida son los objetivos de la misión de Alianza para Bosques y SAN”, decían en el anunciado.
 
“Muchos de los puntos planteados por el informe de Oxfam-DE estarían siendo incumplidos por los criterios establecidos en la última versión de SAN Standard (adoptada en Septiembre 2015). Por lo tanto si la auditoria de investigación comisionada por SAN encuentra evidencia que apoye las demandas del informe de Oxfam esto llevaría a una descertificación inmediata de la plantación o plantaciones en cuestión. 
 
“Las auditorias de investigación que hemos hecho hasta el momento no han encontrado evidencia que lo apoye y no podemos corroborar las alegaciones de Oxfam. Nuestras investigaciones van a continuar y estamos determinados a verificar si de hecho las alegaciones hechas por Oxfam-DE son ciertas”. 
 
Alianza para Bosques y SAN reclaman que las alegaciones del informe de Oxfam-ED estaban basadas en entrevistas con los trabajadores mientras que las investigaciones fueron basadas en un “acercamiento múltiple” usado por otras iniciativas de certificación en el ISEAL Alliance y muchas respetaban los sistemas de auditoria. 
 
Sin embargo, Oxfam dice que su informe no solo estaba basado en entrevistas con los trabajadores sino que también involucraba a encargados de la plantación, expertos, sindicatos, representantes del gobierno, del parlamento, académicos y ONGs.
 
Oxfam también dijo que aunque la mayoría de las plantaciones estaban certificadas por la Alianza para Bosques, el objetivo de su informe no era comprobar el cumplimiento de la certificación sino comprobar las condiciones de trabajo en las plantaciones que producen banano y piña para el mercado alemán. 
 
Después de leer la respuesta de Alianza para Bosques, Oxfam dijo que parecía no haber acuerdo en que muchos problemas en las plantaciones y con los trabajadores eran sistemáticos y no podían ser solventados con una certificación.
 
Para resolver estos problemas sistemáticos, Oxfam dijo que es esencial que los supermercados paguen a sus proveedores precios para cubrir al menos el coste de una producción sostenible, incluyendo un salario mínimo. 
 
Photo: Oxfam