¿Tiene sentido el mercado británico del plátano?

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El portal Web Fresh Fruit publica un artículo de opinión del Coordinador Internacional de Banana Link, Alistair Smith: “Desde la declaración de guerra hace 10 años de la filial de Walmart Asda a los precios del banano en el Reino Unido , el bajo coste del banano se ha convertido en una característica del mercado británico – una característica poco bienvenida por todos aquellos implicados en el abastecimiento de dicho mercado . Sin embargo, la mayoría de los 60 millones de consumidores que compran bananos cada semana no pueden ni siquiera estimar el precio que han pagado por sus bananos cuando salían de la tienda. Esta es tan sólo una de las paradojas planteadas por la fruta favorita de los británicos.

Que el precio de los bananos al peso en las cuatro principales cadenas de supermercados británicos ha estado a tan solo US$1 el kilo casi todo el año y que la fruta denominada  de comercio justo de los países con mayores costes de producción sean vendidas a este mismo “precio siempre bajo”, son hechos que simplemente se les escapan a la mayoría de los consumidores.

Los trabajadores colombianos y panameños ganan un sueldo digno que alcanza para vivir debido a las buenas relaciones industriales entre sindicatos y empleados en el sector, y es poco conocido que ese trabajo tan digno esté ahora amenazado porque los costes se han incrementado y los precios pagados a los agricultores no han igualado ese incremento en costes, aparte de por los responsables comerciales con escrúpulos de un par de supermercados.

Bananos desprovistos de valor

Casi nadie a lo largo de la cadena está obteniendo beneficio de la venta de bananas en el Reino Unido. La excepción que confirma la regla parece ser la empresa importadora y maduradora de bananos más importante, Fyffes, que recientemente declaró otra tanda de beneficios. La compañía frutera irlandesa no sólo ha conseguido obtener reiterados beneficios, en contra de la tendencia del sector, sino que también se  ha asegurado  más de un tercio de uno de los mercados de bananos más grandes – y con un crecimiento más rápido - de Europa.

Las otras compañías fruteras internacionales, al contrario, han reducido su actividad: incluso Chiquita que causó gran fervor en el Reino Unido hace unos años, ahora está de nuevo en el mercado pero con menores volúmenes.

En Alemania, el único mercado alternativo del banano en Europa que es más importante que el del Reino Unido, los precios en las cadenas de los supermercados más relevantes  han sido un 25-30% más altos que en el Reino Unido en 2012. Lo mismo sucede para las grandes compañías estadounidenses, mientras que en Francia, los precios del banano son de media un 40-50% más altos que al otro lado del canal. En ambos, Reino Unido y Francia, los márgenes de los supermercados se mantienen elevados; CIF y el precio de bananos verdes al por mayor son también mucho más altos que en Gran Bretaña.

La tendencia de los últimos tres años entre los grandes supermercados del Reino Unido ha sido tomar el control del abastecimiento del banano con el fin de manejar todos los costes en el principio de la cadena de producción: Tesco´s Global Food Sourcing, Asda´s wholly owned International Produce and Morrison’s Global Pacific están abasteciendo ahora una parte muy sustancial de sus volúmenes con compañías nacionales productoras de banano más baratas en Sudamérica y Centroamérica y en el Caribe.
 
Esta tendencia, similar a la tendencia “Stateside”, ha tenido un impacto considerable en el oligopolio de las cinco grandes empresas bananeras internacionales, que ahora forman menos del 70% del mercado global, comparado con más del 85% que controlaban en los años 90.

Para resumir, mientras que el consumo ha continuado aumentando paulatinamente, los grandes supermercados, liderados por Asda/Walmart, han acabado con casi todo el valor del mercado del banano, que en el Reino unido es de un millón de toneladas. El peligro es que este modelo claramente suicida podría expandirse a otros mercados europeos. ¿Sería acaso deseable que sólo sobreviviesen las compañías productoras más grandes y despiadadas, que trabajan en los suelos más productivos y que más explotan a sus trabajadores?

“Daño colateral”

Las consecuencias de una década de guerras de precios infructuosas contra los productores y sus empleados en las plantaciones y empacadoras, ha sido una gran barrera de contención en el sector y ha sido frecuentemente el centro de atención de los periódicos nacionales y de los medios relacionados con el comercio. Los trabajadores de Costa Rica y sus sindicatos, por ejemplo,  han sido preguntados acerca de por qué consideran que son las principales víctimas en la guerra de precios de frutas tropicales en el Reino Unido: Son el eslabón más débil de la cadena, que reciben todos los golpes que llegan desde arriba.

A pesar de la negación por parte de los minoristas de que una reducción tan radical de los costes repercute a los salarios de los trabajadores, y a los márgenes de todo el mundo, no puede haber duda alguna de que los “precios siempre bajos” han mantenido bajos los precios pagados a los agricultores y por lo tanto los salarios pagados a sus trabajadores. Mientras tanto, que los minoristas adquieran estándares sociales y medioambientales más altos, se ha convertido en un requerimiento indispensable para todos los proveedores del Reino Unido. Estas mejoras, se supone, serán conseguidas a partir de la subida de los precios, que en su mayoría, simplemente no reflejan los costes de una producción sostenible, de salarios dignos para vivir y de un bajo impacto medioambiental.

Por lo tanto, ¿Qué depara el futuro  ahora que el mercado británico está al borde del colapso? Hace una quincena, agricultores colombianos que poseen el certificado de comercio justo y que abastecen a Gran Bretaña con casi uno de cada diez bananos consumidos hoy día, le comentaron a sus socios comerciales, que si no había un incremento en los precios de los bananos acorde con el aumento de los costes de producción y con el coste que suponía conseguir los estándares de producto de comercio justo, se verían forzados a dejar de vender “comercio justo” a partir de año nuevo.

 Algo – o alguien - tiene que ceder, si no, esas gallinas de los huevos de oro se encontrarán simplemente estranguladas por prácticas antihumanas y antieconómicas.

Oportunidad para inclinar la balanza

En el centro de todo pensamiento de crisis se encuentran tanto el peligro como la oportunidad, tal y como el símbolo chino de la “crisis” nos recuerda. El potencial para un cambio rápido existe, especialmente cuando las negociaciones sobre el precio anual están ocurriendo mientras los principales pequeños vendedores del país acaban de incrementar los precios para igualar los  niveles de US y de Alemania y no se han dejado disuadir – al menos no cuando todo salió a la prensa - por el hecho de que el gigante que marca los precios no haya seguido su ejemplo.

Si miramos a las últimas estadísticas de importación del gobierno del Reino Unido, éstas nos dejan ver algunas tendencias muy interesantes que se refieren a la tabla publicada más abajo como documento adjunto.

En 2012, las exportaciones de la República Dominicana fueron afectadas por un gran estallido de septoriosis de la hoja y alegaron problemas con los residuos de pesticidas. Las autoridades Alemanas dejaron de comprar fruta orgánica a este país y después los problemas alegados resultaron ser falsos.

Esto representa Camerún, Costa de Marfil y Ghana unidos.

Este posicionamiento incluye una estimación de las importaciones indirectas vía los puertos de Benelux al Reino Unido.

Esto representa Santa Lucía, Dominica y Saint Vincent & The Grenadines unidas. Los volúmenes exportados en 2011 fueron los más bajos nunca vistos y fueron muy afectados por la devastación del huracán Thomas al final del 2010.

Puede ser simplemente que una combinación de la presión de los consumidores, que ha creado el principal mercado de comercio justo y orgánico de bananos, y los esfuerzos genuinos para conseguir supermercados británicos más éticos, dejan el mercado a punto de dar un paso gigantesco desde un valor en pérdida a un valor en alza.

¿Estamos a punto de ver el nacimiento de una distribución más equitativa de los beneficios a lo largo de la cadena, empezando por los mismos trabajadores de la plantación y de la empacadora? ¿Puede ser una completa coincidencia que la fuente que ahora abastece menos que el año pasado es aquella dónde los salarios y los estándares de protección de los trabajadores es una de las más bajas? ¿Y que los países productores dónde el sector provee a los trabajadores con un trabajo decente y donde existe un precio mínimo de comercio justo en la mayoría de los proveedores al mercado del Reino Unido estén entre aquellos con ventas significativamente en aumento  ?

Estos cambios pueden todavía dejar al margen a los granjeros bananeros del Caribe, ya en dificultades, o ponerlos completamente fuera del mercado mientras pelean con la injusticia climática y con la llegada de la temida enfermedad de la sigakota negra. Los compañeros históricos comerciales de banano de Gran Bretaña, que proporcionaban dos bananas de cada tres consumidas en el Reino Unido hace una generación y que ahora proporcionan sólo una de cada cien, deberían aprovechar la oportunidad existente en las paradojas que han asolado este mercado en particular.

Dejando de lado otras consideraciones, si sólo las grandes plantaciones de monocultivo abastecieran al mercado del Reino Unido, las probabilidades de que el negocio sobreviviese a otra devastación por enfermedad de los cultivos comerciales de bananos serían prácticamente nulas.

Source: www.freshfruitportal.com