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América Latina


Los países latinoamericanos exportan a Estados Unidos, Canadá, Europa, Rusia y la región asiática del Pacífico. Dichos países se los conocen como “dólar”, ya que tradicionalmente pertenecen a las zonas influenciadas por el dólar americano. También, su industria bananera es a menudo asociada con compañías multinacionales de EEUU que controlan directa o indirectamente el 60% de sus exportaciones bananeras. Algunas compañías productoras nacionales también se encuentran presentes en el mercado internacional: Noboa/Bonita y Reybanpac en Ecuador, Caribana en Costa Rica, Uniban/Turbana y Banacol en Colombia (Véase en la sección compañías para más información).

Para Ecuador y Costa Rica, el banano representa una importante fuente de ingreso.

Los principales países exportadores de banano de América Latina son:

Exportaciones de banano en toneladas métricas

 

2000

2003

Costa Rica

2,096

2,040

Colombia

1,711

1,420

Guatemala

802

936

Panamá

489

385

México

81

-

Honduras

113

508

Venezuela

29

-

Brasil

72

220

Nicaragua

36

49

Total de exportaciones mundiales

13,500

14,155

Tradicionalmente, la producción latinoamericana se da en grandes plantaciones de monocultivo, utilizando altos niveles de químicos. Por lo general, las condiciones laborales son pobres. Los trabajadores son obligados a cumplir largas jornadas de trabajo con salarios muy bajos. Los derechos de asociación y negociación colectiva son a menudo negados y la redada en contra de los sindicatos es endémica en la región. Adicionalmente, las grandes plantaciones son a menudo responsables de extremos daños ambientales.

Los monocultivos de América Latina (y cada vez más en Asia y África) pueden extenderse hasta más de 2.000 acres. Estas requieren de grandes inversiones de capital para carreteras, canalización e irrigación, cable transportador y facilidades de empaque.

Ecuador y Colombia son los únicos países del grupo de exportadores de banano más importantes con aun pocos miles de pequeños productores junto con plantaciones en grande escala. Los pequeños productores cumplen una función de intermediarios para los exportadores bananeros. Dichos exportadores compran la fruta a pequeños productores cuando la demanda en el mercado internacional es alta. Sin embargo, si el consumo es bajo en el mercado, estos pequeños productores son obligados a vender a los exportadores banano a un precio mucho más bajo del costo de producción. El monocultivo intensivo del banano produce entre 50 y 80 toneladas por hectárea comparada con las Islas de Barlovento cuya producción va entre 8 y 20 toneladas.

En la zona “dólar”, grandes rendimientos son posibles gracias a métodos intensivos de producción y la utilización de grandes cantidades de aportaciones externas (fertilizantes, pesticidas, plásticos, etc.). A menudo, los salarios de los trabajadores son bajos sin posibilidades de libertad de asociación y negociación colectiva.

Las condiciones de los trabajadores empeoran más con el intenso uso de pesticidas. La utilización de estos pesticidas gravemente afecta la salud de los trabajadores y sus familias que viven dentro o alrededor de las plantaciones en condiciones precarias. Ellos pueden ser roseados de estos químicos junto con las plantaciones. El agua abastecida es contaminada y sus niños juegan en lugares llenos de químicos dañinos. Estudios realizados por la Universidad Nacional de Heredia en Costa Rica revelaron que los índices de envenenamiento con pesticidas son tres veces más altos en las regiones bananeras que en el resto del país. Adicionalmente, revelaron casos de esterilidad y cáncer que cada vez son más frecuentes entre los trabajadores. En 1.995, de acuerdo con el Sindicato Internacional para la Conservación de la Naturaleza, el uso promedio de pesticidas en plantaciones bananeras en Costa Rica es de 44kg por hectárea cada año comparado con 2,7kg por hectárea que se utilizan anualmente en cultivos en países industrializados. Un reciente estudio ambiental suizo indica que esta cifra no ha disminuido.

Estas grandes plantaciones son víctimas de un gran impacto ambiental, el cual incluye la erosión del suelo, contaminación del agua, deforestación y un aumento constante de pestes y enfermedades que únicamente pueden desaparecer con pesticidas más dañinos. La aplicación aérea de pesticidas contribuye a la contaminación del agua y la tierra. La colonización de grandes extensiones de tierras por parte de compañías bananeras, a menudo ha expulsado a poblaciones indígenas y ha acelerado la deforestación y agotamiento del suelo, provocando que el inundamiento del terreno sea más frecuente y grave.

A pesar del daño causado a la salud humana y ambiental, el precio del banano “dólar” en Norteamérica y Europa permanece bajo. Esto se debe a que los costos sociales y ambientales de producción son “exteriorizados”. Por ejemplo, estos costos no son reflejados en el precio final. Tanto las multinacionales y compañías productoras nacionales pagan bajos salarios a los trabajadores, ofreciéndoles poca estabilidad laboral y a menudo les imponen jornadas diarias de 12 horas de trabajo.

Typically Latin American production occurs in large monoculture plantations, using high levels of chemical inputs. Labour conditions are usually very poor, with workers being required to work long hours at very low rates of pay. Rights of association and collective bargaining are often denied and union busting is endemic in the region. The large plantations are also frequently responsible for extremely damaging environmental impacts.

The monoculture plantations of Latin America (and increasingly Asia and Africa) can extend to over 2,000 acres and require massive capital investments in roads, drainage and irrigation, cable ways and packing facilities.

Ecuador, Colombia and Peru are the only countries among the major banana exporters which still have a few thousand small banana farmers alongside the large-scale plantations. The smallholders fulfil a vital buffer function for the banana exporters. They buy from small producers when the demand on the international market is high, but if less bananas are consumed on the market,they are forced to sell them well below their cost of production. Intensive banana monoculture results in very high yields - 50-80 tonnes per hectare compared with 8-20 tonnes per hectare in the Windward Islands.

In the ‘dollar’ zone, high yields are possible thanks to intensive production methods and the use of very large quantities of external inputs (fertilisers, pesticides, plastic etc). Workers’ wages are often low, and their right to freedom of association and collective bargaining often denied.


Working conditions are made worse by the intensive use of pesticides. Pesticide use seriously affects the health of workers and their families living on or around the plantations in precarious conditions. They can get sprayed with the plants, their water supply is contaminated, and their children play in places that are riddled with harmful chemicals. Studies conducted by the National University of Heredia in Costa Rica reveal that rates of pesticide poisonings are three times higher in the banana regions than in the rest of the country. They also show that cases of sterility and cancers are more and more frequent among workers. According to the International Union for the Conservation of Nature in 1995, the average use of pesticide in the banana plantations of Costa Rica is 44/kg/ha/year - compared to 2.7 kg/ha/year for arable crops in industrialised countries. A recent Swedish environmental study suggests this figure has not reduced.

These huge plantations have a significant environmental impact including soil erosion, water pollution, deforestation and a steady increase in pests and diseases that can only be fought with more harmful pesticides.  Aerial spraying of pesticides contributes to water and land contamination. The colonisation of large tracts of land by banana companies has often driven out indigenous populations and accelerated deforestation and soil depletion, provoking more frequent and more dramatic flooding of the land.

Despite damage caused to human and environmental health, the price of ‘dollar’ bananas in North America and  Europe remains low.  This is possible because social and environmental costs of the product are ‘externalised’ (i.e. they are not reflected in the final price).  Both multinational companies and national producer companies pay low wages, offer little job security, and often impose at least 12 hour days on their workers. 
 
Websites

COLSIBA: Coordination of Latin American Banana Workers' Trade Unions (Spanish only)

FENACLE (Spanish only)

COSIBAH (Spanish only)

SITRAP

Foro Emaus, a Coalition of Costa Rican NGOs (Environmental, Human Rights, Indigenous People etc) Working Towards a More Sustainable Costa Rican Banana Industry

Aseprola - Asociaciervicios de Promociaboral (available in Spanish only)

US Labor Education in the Americas Project (US/LEAP)

Sopisco News - weekly trade bulletin 
 
Corbana - National Banana Corporation of Costa Rica
 
Database of UPEB - Union of Banana Exporting Countries

Links to many Latin American Newspapers & Journals

 
Acción Urgente
Urgent appeal to help victims of Costa Rica flooding
- 15 Dec 08
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Boletín
Boletín Bananero
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La nueva edicion del Boletin Bananero proporciona una guia completa de los ultimos desarrollos en el comercio bananero internacional.
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