|
El reemplazo realizado por la UE de su régimen de importación de bananos basado en cuotas por el sistema exclusivamente arancelario para la mayoría de sus importaciones, significa que todos los bananos vendidos en el mercado de la UE, a excepción de los bananos de la UE y del grupo ACP hasta por lo menos 2008, estarán "compitiendo en igualdad de condiciones". Posiblemente, la consecuencia será de que los productores "más baratos", con normas sociales y ambientales más bajas, capturarán el mercado sucesivamente más y más, obligando a retirarse a aquellos productores que pagan salarios dignos a los trabajadores bananeros y a aquellos que practican enfoques de producción inocuos para el medio ambiente. El competir en "igualdad de condiciones" quizás acelere la existente "carrera hacia el fondo". Muchos creen que el sueño de economistas liberales de crear dicha "igualdad de condiciones" tiene imperfecciones precisamente por estas razones. Cuando tiene que ver con sus objetivos de desarrollo, la UE esta obligada a respaldar sistemas sostenibles. Sin embargo, el sistema exclusivamente arancelario castigará a más sistemas sostenibles de producción y premiará a los productores con menor sostenibilidad. Bajo un sistema de aranceles "diferenciados" o "graduados", el nivel de impuestos a las importaciones en la frontera de la UE-25 disminuirá para los comerciantes que vendan un producto que cumplan con ciertas normas sociales y/o ambientales. Por ejemplo, un banano que ha recibido una certificación de comercio justo y orgánico puede entrar en el mercado con un arancel más bajo, o incluso libre de impuestos. Aquellos bananos que cumplen con las principales normas internacionales de trabajo y por ejemplo, las normas EUREPGAP de los supermercados, quizás tendrán una reducción del arancel en 25%, etc. Los detalles necesitarían ser negociados entre todas las partes. El aspecto clave para el sindicato y otra organización de la sociedad civil que proponen la idea es que la competencia se haga más justa, ya que los productores no serán penalizados por su observación de los principios de sostenibilidad. El monitoreo y la verificación del cumplimiento de las normas, con el fin de obtener una reducción en el arancel, obviamente tendría que involucrar a todo gobierno que otorgue dichas concesiones. Para que el sistema sea creíble para los consumidores, también tendría que incluir la participación de la sociedad civil. Una de las posibles objeciones a un enfoque como este es que a primera instancia parece no cumplir con las reglas de la OMC, las cuales normalmente rechazan la discriminación basándose en el método de producción. Sin embargo, una cercana revisión de los detalles de las reglas de la OMC, junto con un número de precedentes establecidos por anteriores resoluciones de la misma, sugieren que la diferenciación de aranceles vaya en conformidad con la OMC.
|