|
La violencia doméstica es un tema serio en muchas de las sociedades de América Latina como en otras sociedades alrededor del mundo, afectando la autoestima de las mujeres, la salud psicológica y pone en peligro a ellas y a sus hijos. Para muchos, la violencia doméstica es desagradable pero es un aspecto inevitable para tener la ayuda financiera de un hombre en el hogar. Las razones subyacentes son que los roles tradicionales de la mujer en la sociedad dejan a las mujeres con poco poder de decisión, dinero, tierra o valor comparados con los hombres. Los hombres esperan disciplinar a las mujeres y controlar sus vidas y sexualidad, y en algunos países se considera aceptable que los hombres golpen a sus esposas por las transgresiones de sus demandas. Los sindicatos están trabajando con las mujeres miembras para que se den cuenta de que la violencia doméstica es un asunto para la policía y no un problema privado. De acuerdo con las organizadoras, una respuesta común fue: “Pero si él me ayuda, le pertenezco, si me pega es porque he hecho algo para merecerlo”. Esto no es aceptable y está cambiando lentamente. En Honduras, los sindicatos han luchado exitosamente para introducir una nueva ley contra la violencia doméstica y están en campaña para dar a conocer a las mujeres esta ley y sus derechos.
|