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Los trabajadores reciben muy poca educación sobre sus derechos, salud y seguridad. Por ejemplo, generalmente, los pesticidas son aplicados manualmente sobre las plantas o desde mochilas cargadas por los trabajadores. A pesar de que en la mayoría de los países la ley obliga el uso de ropa de protección, a menudo las compañías hacen muy poco para que esto se cumpla. Cuando se provee un equipo de protección, en ocasiones este es inadecuado y extremadamente incómodo para usarlo en el sofocante calor tropical. En Costa Rica, es contra ley trabajar en las plantaciones cuado se aplican los químicos. Sin embargo, en la práctica, los patrones no sólo ignoran esta ley, también multan a los trabajadores que se rehúsan a trabajar durante la aplicación aérea. En Ecuador, se emplean hombres (generalmente vestidos sólo con jeans y camisetas) para guiar con banderas desde las cosechas, a los aviones fumigadores, sabiendo que se estan enfrentando a una ‘muerte lenta’. Los trabajadores corren el riesgo de contraer cáncer, esterilidad u otras enfermedades graves a causa del envenenamiento de pesticidas. También son comunes los accidentes en el lugar de trabajo ya que los trabajadores de las plantaciones y de las plantas empacadoras llevan a cabo un trabajo agotador y repetitivo en condiciones húmedas y calurosas. Es poco probable que existan doctores en las plantaciones y si lo hay, estos son, por lo general, contratados por las compañías y por lo tanto no están dispuestos a identificar exposiciones a los químicos o accidentes laborales.
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